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jueves, 9 de febrero de 2012

Yo confieso: me he convertido en una gafapasta

Hoy es un día de confesiones. Porque dicen que el primer paso es aceptar la situación, sólo así podrás superarla. Así que ahí va mi confesión:


Sí, señoras y señores. 
Voy a ver películas europeas y asiáticas en Versión Original
Me sé las fechas de estrenos de las películas
Leo revistas literarias
Veo series de la HBO en Versión Original
Compro DVD originales 
y...
leo el periódico a diario


Estos son mis credenciales, les gusten a ustedes o no. 

Ahora bien, ¿gafapasta se nace o se hace? No lo tengo seguro, pero me decanto más por el hecho de que uno se hace. En mi persona, por ejemplo, todavía perviven elementos no ortodoxos del gafapastismo como el gusto desmedido por la música country, la adición a series malas (¡Teen Mom no me puede gustar más!) o mi desconfianza hacia todo lo que lleve el apellido Nouvelle Vague. Doy por hecho que a medida que se consoliden en mí las maravillas del gafapastismo, estos defectos o vicios irán desposeyéndome poco a poco. 

Además, las estrellas de Hollywood han dejado claro que uno se puede sumar a la causa del gafapastismo cuando desee o le convenga, lo que hecha por tierra el nacer gafapasta.

Scarlett, qué mona ella

Esta chica sí que es de las mías total

¿Se puede dejar de ser gafapasta? En mi caso es complicado, pero se puede intentar. Creo que la clave está en cambiar las gafas de pasta por unas de metal. Y es que todo este rollo estúpido viene a cuento de que, miope como soy, me he comprado unas gafas nuevas: de PASTA.

Son moradas y son de Dior
Y sí, es una máquina de escribir vintage 

Besos de una gafapasta confesa,
Alba