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miércoles, 18 de enero de 2012

Hombres que no saben amar

Ya lo anuncié, para ser concretos aquí. 
Así que hoy toca mi repaso a "Los Hombres que no amaban a las mujeres", versión EEUU, versión David Fincher. 



Muchas veces, cuando tienes muchas ganas puestas en algo, muchas esperanzas, puedes llevarte una decepción enorme. Por suerte, no es lo que me pasó con esta película. Es bastante buena. No la mejor en la carrera de Fincher, desde luego, pero es un filme bueno. Nada ver con la sosa, aburrida y espantosa versión sueca. 

Tiene un buen guión, una buena dirección, buenas interpretaciones y una puesta en escena sorprendente. Empecemos por este último punto. Si algo diferencia a las novelas negras suecas, o nórdicas, es la frialdad de sus ambientes: todo parece ser solitario, lúgubre, oscuro. Fincher y su equipo artístico se han mantenido fieles a esta idea y no han intentado trasladar la historia a  los parámetros estadounidenses. 

En cuanto a la dirección, en fin, poco hay que decir. Fincher ha demostrado ser un creador singular, original y muy eficaz. Esta película no es una excepción. 

Daniel Craig está correcto como periodista en el fango que busca una salida investigando para un adinerado anciano. Es fácil empatizar con él y resulta interesante seguir sus pasos. Christopher Plummer, el anciano en cuestión, está inmenso, como siempre. Es tierno ver su preocupación por su sobrina, a la vez que tiene una cara dura cuando se trata del resto de su familia. Plummer logra darle ambos matices. El resto de secundarios está más descafeinado, con poca presencia y casi nulo interés para el espectador. Bien es verdad que en esta película sólo se necesitaba presentarlos, pues irán ganando importancia en el resto de la trilogía (por lo menos en los libros ocurre así). 



En cuanto a Rooney Mara, simplemente ES Lisbeth. Logra dotar al personaje de oscuridad, misterio, dureza, a la vez que vulnerabilidad y ternura. Gran hallazgo esta chica, sin duda. 


Por último, el guión. Muy bueno, la verdad. Logra condensar en dos horas el libro, darle un giro interesante y hacer más amena la investigación. Si has leído los libros y visto el bodrio sueco, la versión de Fincher puede resultar un poco lenta, pero los que vayan "limpios" a la proyección, sin duda disfrutarán. 


Otra cosita a destacar: los impresionantes créditos de la película. NO WORDS

Y vosotros, ¿habéis visto la película?
Besos,
Alba

jueves, 12 de enero de 2012

Cuando los hombres no aman a las mujeres

Siempre me ha gustado la película de Meg Ryan y Andy García "Cuando un hombre ama a una mujer", y en especial la canción homónima. Me gusta la entrega incondicional de ese marido que se enfrenta al alcoholismo de su mujer, su ternura, su determinación. Y me gusta el hecho de que se cambien los papeles: todavía hoy, en 2012, se tiende a presentar a las mujeres como sufridas esposas/novias/amantes, un rol que no favorece la igualdad. Nosotras también podemos ser complicadas, tortuosas y crueles. 




Todo esto viene al caso porque, cada vez que leo, veo o escucho algo sobre "Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres". Puede resultar una asociación arbitraria, incluso estúpida. O no. Porque parecen reversos de una misma moneda. 

Los hombres a los que se refiere Stieg Larsson en su libro son seres crueles, horrendos, carentes de cualquier tipo de empatía o sentimiento hacia el prójimo. Son seres viles, en el sentido más estricto de la palabra (de acuerdo con la RAE, vil es Indigno, torpe, infame). 

Las portadas de la edición española me parecen sensacionales


A mí personalmente el primer libro, este en el que los hombres odiaban a las mujeres, me gustó. Tenía una historia interesante, unos personajes atractivos y buen ritmo. Eso sí, era un bestseller sin mucha enjundia literaria. Y creo que sus atributos, aquellos que hicieron que nos engancháramos a ese periodista torturado y a esa hacker asocial, decayeron notablemente en la segunda y tercera entrega de la saga. 

Noomi Rapace es lo único salvable de la versión sueca

La puesta en escena de la sueca olía un poco a naftalina, la verdad


En cuanto a las películas, la versión sueca me resulto un telefilm propio de la tarde de domingo de Antena 3, pero por el que pagué 7 euros en unos multicines. Ni decir que me ahorré las entradas de la segunda y tercera película. Eso sí, no pienso perderme la nueva versión, la versión yanki, la de David Fincher. 

Y no me la voy a perder porque:
1. Me gusta mucho su cine. Fincher firma algunas de las mejores películas que he visto en los últimos años: El increíble caso de Benjamin Button, La red social y Zodiac, por no hablar de Seven. Nos ha proporcionado claras muestras de su talento, de su buen criterio al escoger historias, guionistas y actores. Su firma es para mí ya una garantía. 

2. Por el elenco de actores. En la versión sueca sólo se salvaba Noomi Rapace (ahora la podéis ver en la pobre y coja segunda película de Sherlock Holmes). La versión estadounidense la encabeza alguien tan versátil y solvente como Daniel Craig. Y le acompaña una joven promesa: Rooney Mara. 

3. Por el trailer. Tiene ritmo, acción, drama y una puesta en escena increíble. Recrea el ambiente sombrío, frío, cruel que describió Larsson en sus libros. Si la película sigue estos parámetros, tiene todas las papeletas para hacernos disfrutar durante dos horas.  
Os dejo con el teaser trailer, que el trailer desvela demasiado. 




Mañana iré a verla. Ya os contaré. 
Y vosotros, ¿tenéis ganas de verla?
¿Leísteis el libro? ¿Sois fans de David Fincher?
Besos,
Alba